La animación sociocultural

Coincidimos plenamente con Ander Egg, cuando afirma con rotundida que “la animación tiene un potencial subversivo, ya que promover la participación de la gente es, entre otras cosas, crear poder popular. Esto podría desatar procesos indeseables para las clases privilegiadas”. Efectivamente caminamos con la mirada puesta en la creación de poderes populares que confluyan en la  construcción de una nueva sociedad, sin perder la utopía de hacer entre todxs una sociedad sin clases.

Pero además, la animación sociocultural cuenta con unas condiciones que le son características (a partir de Fernando de la Riva):

NO HAY ANIMACIÓN SI NO HAY PROCESO. Modificar las mentalidades y actitudes sociales, promoviendo nuevas pautas de conocimiento y comprensión de la realidad, y nuevas formas de desenvolverse en ella, organizada y solidariamente, implica tiempo y una acción continuada y sistemática, implica un proceso.

NO HAY ANIMACIÓN SI NO HAY MÉTODO. Alcanzar los objetivos de la animación desde una acción improvisada, espontánea, supone creer en los milagros o reunuciar a llegar a ningún sitio. Significa identificar la animación con esa vaga idea de que “la gente se anime, se divierta, esté entretenida”. Por tanto, debemos considerar que la animación se compone de un conjunto de técnicas que apoyan la apropiación de los grupos de fórmulas para organizar sus acciones, delimitar estrategias, establecer prioridades, “graduar la utopía”, introducir racionalidad a las metas propuestas.

NO HAY ANIMACIÓN SI NO HAY PARTICIPACIÓN. Participación que no significa la mera asitencia o posibilidad de opinar sobre lo que otrxs hacen o ejecución de lo que otrxs deciden por unx. Prticipación que supone la posibilidad progresiva, creciente de intervenir en el diagnóstico de los problemas, en la definición de los objetivos, en la planificación de las acciones, en su ejecución y su gestión… y en la evaluación de los resultados.

NO HAY ANIMACIÓN SI NO HAY ORGANIZACIÓN. Se trata de apostar por la sociedad civil, por el desarrollo asociativo, por la creación de redes de relación, por la potenciación de las capacidades propias del grupo, del colctivo, de la comunidad para dar respuesta a sus necesidades e intereses.Pero ya no nos vale cualquier tipo de colectivo o asociación. Estamos en un momento en el que volver a plantearnos qué tipo de organizaciones estamos fomentando y, sobre todo, si esas organizaciones viven en su interior el germen de la sociedad que queremos construir.

NO HAY ORGANIZACIÓN SI NO HAY CAMBIO. Los grandes desequilibrios glocales y las viejas injusticias solo se pueden abordar desde la acción colectiva. Solo hay una manera de demostrar(nos) que la realidad es transformable… transformándola.

“Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza
no nos sacan del subdesarrollo,
no socializan los medios de producción
y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá.

Pero quizá desencadenen la alegría de hacer,
y la traduzcan en actos.

Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad
y cambiarla aunque sea un poquito,
Es la única manera de probar
que la realidad es transformable.”

Eduardo Galeano