Hay que politizar la educación y la participación. Esa es la conclusión a la que hemos llegado en el ‘VIII Encuentro Educar para la Participación y la (nueva) Política’ celebrado entre el 24 y el 26 de abril en Quart de Poblet. Si leen la conclusión con sus parámetros conceptuales habituales es posible que entren en pánico, y piensen que lo que queremos es manipular de manera partidista las mentes de la ciudadanía. Pero recuerden, estamos hablando de (nueva) política.

La (nueva) política es la POLÍTICA, así, con mayúsculas. La (nueva) POLÍTICA parte desde la concepción de que ésta es la capacidad humana para interpretar la realidad, organizarse en su contexto y actuar para transformarla. Nótese que no hablamos de parlamentos, ni de elecciones, ni de partidos, ni de aparatos… Nótese que hablamos de “capacidad humana”, por lo que implicamos a todas las personas. A todas.

Durante un fin de semana completo hemos estado haciendo POLÍTICA. Más de cuarenta personas nos reunimos para trabajar sobre cómo podemos educar (y educarnos) de cara a la participación y la acción política en este nuevo tiempo. Y comenzamos descubriendo que los límites entre estos tres conceptos (educación, política, participación) son bastante difusos, difíciles de aprehender. Siendo así, analizar nuestro presente y proyectar el mejor futuro debía hacerse a través de un acercamiento sin prejuicios a nuestra acción desde la participación.

Preguntarse dónde, cómo y quiénes participamos nos llevó a determinar los espacios de participación, las herramientas utilizadas y los agentes dinamizadores. Así, repensamos todo. Desde la Universidad hasta las asociaciones, desde la educación formal a la no formal, desde las estructuras oficiales hasta los colectivos ciudadanos. Y también pensamos en el horizonte que soñamos. Un horizonte que debe ser protagonizado por las personas, iluminado por la utopía y aderezado con las emociones. Y concluimos que ese horizonte no será escenario por sí mismo, sino que hay que alcanzarlo con la acción cotidiana, en el espacio público, entre todas y todos.

Hicimos POLÍTICA. Desde nuestro rincón en el mundo (por cierto, maravilloso y acogedor) nos confabulamos para salir de allí con la mochila llena de propuestas, de estrategias, pero sobre todo, de ilusión. Y partimos cada cual a cada lugar, con el refuerzo de saber que no estamos solas, que desde los diecinueve años de Andrés (el mago) hasta los sesenta y nueve de Juanillo (el héroe) hay medio siglo de diferencia, pero también miles de similitudes y complicidades.

Ahora toca asimilarlo todo. Y es curioso, porque aunque los tres conceptos trabajados eran educación, política y participación, el más importante ha sido el que menos peso parecía tener en el nombre del evento: encuentro. Ha sido magnífico encontrarnos, contrastarnos, medirnos y fusionarnos.

Aquí, en Córdoba, seguiremos girando dentro de La Espiral. Avanzando casilla a casilla, saltando a través de los puentes, retrocediendo sobre nuestros errores y descansando, a veces, para pensarnos.

Seguiremos girando con la ilusión que nos trajimos hasta el próximo encuentro. Así sea.

2 Responses to Educación, participación y (nueva) política

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